IDEALICE A MI NOVIO, GRAN ERROR
María estaba enamorada. Su novio, Gabriel, era como sacado de sus sueños más perfectos. Era atento, cariñoso, inteligente y compartían gustos y valores similares. Cada día, María se maravillaba más de lo afortunada que era de tener a alguien tan excepcional a su lado. Gabriel, por su parte, se sentía abrumado por el pedestal en el que María lo colocaba. Intentaba estar a la altura de todas sus expectativas, pero en su interior sabía que nadie podía ser tan perfecto como ella lo imaginaba. Con el tiempo, la idealización de María creció. Cada gesto de Gabriel era magnificado en su mente, convirtiéndolo en un modelo de perfección. Sin embargo, mientras más intentaba ser perfecto para ella, más se sentía sofocado por la presión de mantener esa fachada ideal. Gabriel, a pesar de amar a María profundamente, ansiaba que ella lo viera tal como era, con sus defectos y virtudes, sin la carga de ser el príncipe encantado en el que ella lo había convertido. Con el tiempo, las grietas comenzaron a ...